Palermo, con su historia que abarca 3000 años, ofrece mucho que ver. A partir del siglo XII, llegada a ser la capital del Reino Normando, continuò por siglos siendo sede de reyes y virreyes, enriqueciendose de un notable patrimonio artìstico y arquitectònico.
Su clima milde le ha donado parques y jardines de exhuberante flora y aquellos mercados tìpicos que animan las callejuelas del centro històrico, como en el mundo mediterràneo y oriental.
Desdichadamente, visitando la ciudad se ven tambièn sus desgracias: los desastres causados por la guerra, la especulaciòn edilicia, la pobreza, el tráfico confuso en la calles, los crìmenes de la mafia.
Sin embargo, dejada la ciudad, Monreale nos incanta con sus mosaicos dorados, el Monte Pellegrino con su panorama, Mondello con su fascinante playa.
Desde Palermo son posibles mùltiples excursiones y visitas guiadas, hacia localidades poco distantes, como Bagheria y Cefalù, o hacia toda la Sicilia Occidental.



